En Nueva York, voy a tomar té al final de la tarde con una artista bastante poco común. Trabaja en un banco en Wall Street, pero cierto día tuvo un sueño: necesitaba ir a doce lugares del mundo y en cada uno de ellos hacer un trabajo de pintura y escultura en la propia naturaleza.
Hasta ahora, ya ha conseguido realizar cuatro de esos trabajos. Me muestra las fotos de uno de ellos: un indio esculpido en una caverna en California. Mientras espera las señales mediante los sueños, sigue trabajando en el banco: así consigue dinero para viajar y realizar su tarea.
Le pregunto por qué lo hace.
- Para mantener el mundo en equilibrio -responde-. Puede parecer una tontería, pero existe algo tenue, que nos une a todos y que podemos mejorar o empeorar a medida que vamos actuando. Podemos salvar o destruir muchas cosas con un simple gesto que a veces parece absolutamente inútil.
>> Puede ser incluso que mis sueños sean una tontería, pero no quiero correr el riesgo de no seguirlos: para mí, las relaciones entre los seres humanos son iguales a una inmensa y frágil tela de araña. Con mi trabajo, estoy intentando remendar alguna parte de esa tela.
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