Al salir de la tienda, Ali vio que soplaba un viento helado, tuvo miedo y decidió preguntarle a su mejor amigo, Aydi, si no era una locura hacer esa apuesta.
Después de reflexionar un poco, Aydi respondió:
- Te voy a ayudar. Mañana, cuando estés en lo alto de la montaña, mira hacia adelante. Yo estaré en lo alto de la montaña de al lado, voy a pasar toda la noche con una hoguera encendida para ti. Mira el fuego, piensa en nuestra amistad, y eso te mantendrá caliente. Lo conseguirás y después yo te pediré algo a cambio.
Ali superó la prueba, cogió el dinero y fue hasta la casa de su amigo.
- Me dijiste que querías que te pagase.
Aydi respondió:
- Sí, pero no con dinero. Prométeme que, si en algún momento el viento frío pasa por mi vida, encenderás para mí el fuego de la amistad.
A todxs ellxs que encendemos fuegos de amistad y, en especial, a aquellxs que me hacen ver los fuegos de la amistad.

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