domingo, 27 de mayo de 2012

Tranquilidad


 Un hermoso día en un parque, un joven papá empujaba el cochecito en el que lloraba su hijito. Mientras el papá llevaba a su niño por los senderos del parque, iba murmurando bajito y suave:

- Tranquilo, Jorge. Mantén la calma, Jorge. Está bien, Jorge. Relájate Jorge. Todo irá bien, Jorge, ya verás.

 Una mujer que pasaba por allí, se dirigió al joven papá y le dijo:

- Usted realmente sabe cómo hablarle a un niño perturbado... con calma y con suavidad. Realmente es admirable.

 La mujer se inclinó hacia el niño que estaba en el cochecito y le dijo tiernamente:

- ¿Cuál es el problema, Jorge?

 Entonces el papá dijo rápidamente:

- ¡Oh, no espera... Él es Daniel, Jorge soy yo!

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