Yo creo que todas nuestras acciones coherentes empiezan en un sueño, eso que vulgarmente llamamos fantasía y que se expresa así:
<< Qué hermoso sería... >>
<< Qué increíble podría ser.. .>>
<< Sería maravilloso... >>
Si nos adueñamos de esa fantasía y nos la probamos como si fuera una camisa, la fantasía se transforma en ilusión:
<< Cómo me gustaría... >>
<< Me encantaría que... >>
<< Sería genial que yo pudiera algún día... >>
Si dejo que esa ilusión anide en mí, si la riego y la dejo crecer, un día la ilusión se vuelve deseo:
<< Quisiera estar en... >>
<< Lo que más deseo es... >>
<< Verdaderamente quiero... >>
Llegado a este punto, quizás sea capaz de imaginarme a mí mismo llevando a cabo ese deseo, haciéndolo realidad. En ese momento, el deseo se convierte en proyecto:
<< Voy a hacerlo... >>
<< En algún momento... >>
<< Pronto yo... >>
De aquí en adelante sólo me resta elaborar el plan, la táctica o la estrategia que me permita ser un fantástico mago que materialice la realización de mi sueño.

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