Se cuenta que la gente de un pueblo de las Islas Británicas retó al gran Houdini, excelso prestidigitador y mago, a escaparse, en menos de sesenta minutos,de una cárcel a prueba de fugas que el municipio acababa de construir.
Houdini aceptó el desafío. Le permitieron entrar en la cárcel en ropa de calle. Lxs observadorxs dijeron haber visto al cerrajero dar una vuelta extraña a la llave del cerrojo, pero dejaron que Houdini tratase de abrir desde dentro, la cárcel donde estaba encerrado.
El mago había ocultado la barra de acero flexible que utilizaba para abrir cerrojos de su pantalón. Con la oreja pegada al cerrojo, trató de abrirlo por espacio de treinta minutos...45 minutos...una hora. Estaba sudoroso. Sintiéndose agotado al cabo de dos horas, se apoyó contra la puerta y, para su asombro,ésta se abrió. ¡No habían pasado el cerrojo! ¡Éste fue el truco que jugaron al gran artista!
La puerta sólo estaba cerrada en la mente de Houdini. ¡Únicamente en su mente!

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